martes, 11 de noviembre de 2008

LAS ESTELAS DECORADAS DEL S.W. PENINSULAR

Critica al artículo "LAS ESTELAS DECORADAS DEL S. W. PENINSULAR" de Sebastián Celestino Pérez.

Tras la lectura de este maravilloso artículo escrito por Sebastián Celestino Pérez, llego a la conclusión de que estas estelas han sido acompañadas por la polémica desde la aparición del primer ejemplar (Solana de Cabañas) y su divulgación por Mario Roso de Luna en 1898.

Es de tal envergadura esta polémica, que ningún investigador coincide con otro en sus hipótesis: todavía no se ha llegado a un acuerdo sobre su cronología, aunque hoy por hoy se reconoce que debió de ser durante la presencia fenicia en la Península; tampoco existe un solo propuesta para su origen, sino cinco (atlántico, indoeuropeo, fenicio, mediterráneo-oriental, y ecléctico, que sería una especie de mezcla entre todos los otros orígenes propuestos). Y en cuanto a función: que si son funerarias, o delimitadores de territorio, o monumentales...

Todas estas propuestas se dan debido a las distintas interpretaciones a las que han llegado los investigadores tras sus estudios de cada una de las informaciones que se pueden extraer de las estelas. La disparidad de estas hipótesis o propuestas es debido al inmenso esquematismo presente en estas estelas, y que cada investigador interpreta a su manera los distintos elementos presentes; elementos como los escudos, espadas, espejos, figuras humanas, carros, fíbulas, figuras femeninas diademadas, etc.

Entonces, vamos a enumerar las interpretaciones que son las más sostenibles hoy por hoy: debido a su situación geográfica general (no del todo fiable, debido a que no se ha descubierto ninguno in situ) sabemos que esta “cultura” se desarrolló en la zona sudoeste de la Península Ibérica; hubo dos momentos de desarrollo artístico en su producción, el primero que crearía losas rectangulares con ausencia de figura humana para tapar una tumba (serían destinados a enterramientos de inhumación), y el segundo momento que produciría losas destinadas a ser hincadas en el suelo y presentarían figuras humanas esquematizadas (estas estelas serían destinadas a enterramientos de incineración, o para delimitar un territorio, etc); otro elemento sería la presencia de objetos militares en las estelas, lo cual delataría una sociedad guerrera pero, debido a la presencia de figuras femeninas diademadas, también muy espiritual: entonces es muy probable que esta sociedad estuviera jerarquizada y que tendría una élite quienes comisionaron dichas estelas.

Por regla general en este tipo de estudio, cada investigador ha añadido su grano de arena al argumento, y el Sr. Celestino Pérez no iba faltar en esta oportunidad. Tras mucha investigación, nos propone una cronología basada en la presencia fenicia en la Península Ibérica: debido a la presencia de ciertos elementos orientalizantes entre los primeros elementos representados es necesario que haya presencia de comerciantes orientales, o fenicios, pero también propone una cronología final para el momento en que los enterramientos tartésicos sustituyan la panoplia del guerrero por elementos de prestigio social, adquiridos por el comercio, a finales del siglo VII a.C. Entonces, para Celestino Pérez, las estelas son de influencia tartésica y tendrían una cronología desde inicios del siglo VIII (aunque, hecha esta propuesta, cree que las estelas delatan una presencia anterior de los comerciantes orientales en la Península) hasta finales del siglo VII a.C.

Para finalizar este comentario, quisiera añadir una observación sobre uno de los elementos presentes en estas estelas: las figuras con “casco de cuerno”. No creo que son cascos, ni siquiera figuras humanas guerreras; mi propuesta de interpretación para estas figuras sería más divino-mitológico, aunque relacionado con la guerra. Relacionando éstas con el mundo nórdico no es plausible, debido a que los cascos de cuernos “vikingos” sólo fueron ceremoniales y no tan utilizados como la iconografía tradicional nos hace pensar, y que esta tradición es más del mundo medieval que clásico. Tendríamos que buscar en un ambiente más local. Todas las tradiciones, leyendas y mitos nos dicen que esta zona ha sido siempre altamente ganadera, y hoy en día sigue siendo hogar a las mejores ganaderías de la Península. Tradición mediterránea siempre ha considerado al toro como un ser fuerte, viril, noble, etc. y muchas civilizaciones han divinizado a su figura. Creo que la civilización de las estelas extremeñas fue muy espiritual, y que creían en dos figuras divinas: la Diosa Madre (figura femenina diademada), que sería la diosa femenina de la tierra; y el Dios Toro (figura masculina con cuernos), que sería el dios masculino de la guerra. Incluso me atrevería a decir que las estelas femeninas fueron destinadas a enterramientos de mujeres y las masculinas a hombres, lo cual significaría que en esta sociedad las mujeres también formaron parte de la élite. 

Si quereis leer el artículo de Sebastián Celestino Pérez, visiten la siguiente link:
http://www.cgl.tornera.com/estelas_ext/textos/estelasdecoradassw.pdf